Ponencia Puyalón VII Asambleya enero'04
3.- Democracia para Aragón: la nación que queremos
3.1.- Vuelve el pasado.
Apenas se han cumplido veinticinco años de la promulgación de la vigente constitución del estado español, cuando hemos vuelto a ver surgir con fuerza aquellos mensajes franquistas que creíamos para siempre enterrados en el pasado. Palabras con todo su tétrico trasfondo como trasvase, inundación, expropiación forzosa, interés general, solidaridad territorial,... han vuelto a sentirse en nuestros sufridos oídos.
Hemos tenido que soportar el lamentable espectáculo de toda la cohorte de impresentables bufones locales cacareando esas consignas a modo de un nuevo vivan las cadenas al paso de ese flamante Fernando VII en que se ha convertido el señor del bigotillo. Una vez más, la realidad supera a la ficción. Vuelven los fantasmas del pasado, esta vez de la mano de los propios fantasmas.
Cuando ni siquiera hemos alcanzado las cotas de autogobierno a las que tenemos derecho como pueblo, estamos otra vez inmersos en un nuevo intento de involución de la mano del partido gobernante en este turno, el Partido Popular. Del PSOE y de su tienda de pieles de cordero, todavía nos queda el recuerdo del pasado reciente, en lo referente al autogobierno, y sus actuales ambiguas posturas en política hidrolgica a nivel del estado, herencia lógica de sus posiciones en el pasado. El PAR está siendo un maestro en cuanto a la defensa de los intereses personales de sus dirigentes, en un nuevo ejemplo de su particular aragonesismo.
Esto debería de haber sido la gota que colmase el vaso de la paciencia de nuestro pueblo, pero una vez más no ha sido así. Los aragoneses, como no, somos nosotros y nuestras circunstancias.
Si el fantasma del expolio de nuestro principal recurso natural, el agua, ha vuelto con toda su crudeza, otros fantasmas continúan campando a sus anchas como en los viejos tiempos: despoblación, colonialismo, represión lingüística, ocupación militar, capitalismo, destrucción del medio ambiente natural,...
Y en medio de todo este batiburrillo andamos nosotros, metidos en este nuevo siglo de las luces que son sombras, a las puertas ya del trescientos aniversario de los decretos de Nueva Planta, con un futuro incierto y un pasado desaprovechado en muchas ocasiones.
3.2.- Democracia para Aragón.
Con todo este escenario, para avanzar hacia la nación que queremos, necesitamos, fundamentalmente, lo que sistemáticamente se nos niega: democracia para Aragón, plasmada en los siguientes puntos básicos:
a) Profundizar en el derecho a la autodeterminación, mediante la reforma del actual texto constitucional, para que en él se recoja la potestad de las naciones que conformaron el estado español, a la libre decisión de su futuro como pueblos soberanos.
b) Reconstrucción nacional de Aragón, cuyo soporte económico se sustenta sobre la base de la restitución, por parte del estado español, de la deuda histórica acumulada por éste durante el periodo histórico ligado a la dinastía borbónica y a las dictaduras que la han sustentado y propiciado, estimada a fecha de hoy en unos dos billones de euros.
c) Cooficialidad del aragonés, junto con el castellano, en todo el territorio nacional de Aragón. Cooficialidad del catalán , por medio de un Estatuto Territorial, para sus zonas de uso habitual.
d) Rediseño del actual mapa administrativo, con la desaparición total de los entes provinciales y la redefinición y redimensionamiento de las comarcas, de acuerdo con la realidad histórica y socioeconómica que realmente las sustenta, creando espacios administrativos capaces de satisfacer de forma coherente los servicios que necesitan los ciudadanos en los niveles en los que estos pueden desarrollarse de forma efectiva.
e) Superación de los esquemas capitalistas de lucha de clases, como paso necesario para la construcción de una sociedad realmente justa, donde desaparezca la explotación del hombre por el hombre y con el objetivo de avanzar hacia la desaparición de la propiedad privada de los medios de producción.
f) Fomentar Aragón como referente de espacio de libertades individuales y colectivas, acorde con nuestra trayectoria histórica, con la creación de los instrumentos legales propios para garantizar la libre circulación de personas en nuestro territorio nacional, haciendo de la necesaria corriente inmigratoria que precisamos para garantizar nuestro desarrollo, una fuente enriquecedora de nuestras propias raíces.
g) Democracia participativa como forma de gestión pública, para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a decidir como quieren que se manejen los recursos generados por ellos mismos.
h) Beligerancia activa ante cualquier forma de dominio, explotación e injusticia, allí donde esta se produzca.
3.1.- Vuelve el pasado.
Apenas se han cumplido veinticinco años de la promulgación de la vigente constitución del estado español, cuando hemos vuelto a ver surgir con fuerza aquellos mensajes franquistas que creíamos para siempre enterrados en el pasado. Palabras con todo su tétrico trasfondo como trasvase, inundación, expropiación forzosa, interés general, solidaridad territorial,... han vuelto a sentirse en nuestros sufridos oídos.
Hemos tenido que soportar el lamentable espectáculo de toda la cohorte de impresentables bufones locales cacareando esas consignas a modo de un nuevo vivan las cadenas al paso de ese flamante Fernando VII en que se ha convertido el señor del bigotillo. Una vez más, la realidad supera a la ficción. Vuelven los fantasmas del pasado, esta vez de la mano de los propios fantasmas.
Cuando ni siquiera hemos alcanzado las cotas de autogobierno a las que tenemos derecho como pueblo, estamos otra vez inmersos en un nuevo intento de involución de la mano del partido gobernante en este turno, el Partido Popular. Del PSOE y de su tienda de pieles de cordero, todavía nos queda el recuerdo del pasado reciente, en lo referente al autogobierno, y sus actuales ambiguas posturas en política hidrolgica a nivel del estado, herencia lógica de sus posiciones en el pasado. El PAR está siendo un maestro en cuanto a la defensa de los intereses personales de sus dirigentes, en un nuevo ejemplo de su particular aragonesismo.
Esto debería de haber sido la gota que colmase el vaso de la paciencia de nuestro pueblo, pero una vez más no ha sido así. Los aragoneses, como no, somos nosotros y nuestras circunstancias.
Si el fantasma del expolio de nuestro principal recurso natural, el agua, ha vuelto con toda su crudeza, otros fantasmas continúan campando a sus anchas como en los viejos tiempos: despoblación, colonialismo, represión lingüística, ocupación militar, capitalismo, destrucción del medio ambiente natural,...
Y en medio de todo este batiburrillo andamos nosotros, metidos en este nuevo siglo de las luces que son sombras, a las puertas ya del trescientos aniversario de los decretos de Nueva Planta, con un futuro incierto y un pasado desaprovechado en muchas ocasiones.
3.2.- Democracia para Aragón.
Con todo este escenario, para avanzar hacia la nación que queremos, necesitamos, fundamentalmente, lo que sistemáticamente se nos niega: democracia para Aragón, plasmada en los siguientes puntos básicos:
a) Profundizar en el derecho a la autodeterminación, mediante la reforma del actual texto constitucional, para que en él se recoja la potestad de las naciones que conformaron el estado español, a la libre decisión de su futuro como pueblos soberanos.
b) Reconstrucción nacional de Aragón, cuyo soporte económico se sustenta sobre la base de la restitución, por parte del estado español, de la deuda histórica acumulada por éste durante el periodo histórico ligado a la dinastía borbónica y a las dictaduras que la han sustentado y propiciado, estimada a fecha de hoy en unos dos billones de euros.
c) Cooficialidad del aragonés, junto con el castellano, en todo el territorio nacional de Aragón. Cooficialidad del catalán , por medio de un Estatuto Territorial, para sus zonas de uso habitual.
d) Rediseño del actual mapa administrativo, con la desaparición total de los entes provinciales y la redefinición y redimensionamiento de las comarcas, de acuerdo con la realidad histórica y socioeconómica que realmente las sustenta, creando espacios administrativos capaces de satisfacer de forma coherente los servicios que necesitan los ciudadanos en los niveles en los que estos pueden desarrollarse de forma efectiva.
e) Superación de los esquemas capitalistas de lucha de clases, como paso necesario para la construcción de una sociedad realmente justa, donde desaparezca la explotación del hombre por el hombre y con el objetivo de avanzar hacia la desaparición de la propiedad privada de los medios de producción.
f) Fomentar Aragón como referente de espacio de libertades individuales y colectivas, acorde con nuestra trayectoria histórica, con la creación de los instrumentos legales propios para garantizar la libre circulación de personas en nuestro territorio nacional, haciendo de la necesaria corriente inmigratoria que precisamos para garantizar nuestro desarrollo, una fuente enriquecedora de nuestras propias raíces.
g) Democracia participativa como forma de gestión pública, para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a decidir como quieren que se manejen los recursos generados por ellos mismos.
h) Beligerancia activa ante cualquier forma de dominio, explotación e injusticia, allí donde esta se produzca.
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